María, Madre de Dios y madre Nuestra

Comenzamos el año honrando a nuestra madre la Virgen

La fiesta mariana más antigua que se conoce en Occidente es la de "María Madre de Dios", con la que nosotros, los cristianos, comenzamos el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María. Ya en el siglo III, como se deduce de un antiguo testimonio escrito, los cristianos de Egipto se dirigían a María con esta oración: «Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios: no desoigas la oración de tus hijos necesitados; líbranos de todo peligro, oh siempre Virgen gloriosa y bendita». En este antiguo testimonio aparece por primera vez de forma explícita la expresión “Madre de Dios”. De hecho, los santos muy antiguos dicen que tanto en Oriente como en Occidente, el nombre más antiguo con el que los cristianos llamaban a la Virgen era precisamente éste: "María, Madre de Dios".

Ella está a la cabeza de todos los santos, la llena de Gracia por la bondad, sabiduría, amor y poder de Dios; ella es la culminación de la máxima fidelidad y amor a Dios. Ella es Madre de Dios y también nuestra. Si nosotros hubiéramos podido formar a nuestra madre, ¿qué cualidades le habríamos dado? Pues Cristo, que es Dios, sí formó a su propia madre. Y ya podemos imaginar que la dotó de las mejores cualidades que una criatura humana puede tener. La Madre de Dios es también madre nuestra, ya que Jesús, en la cruz, nos la dio para que nos protegiese al decirle a su discípulo que nos representaba a nosotros: "He ahí a tu madre". Por tanto, al saber que nuestra Madre Celestial es también Madre de Dios, sentimos brotar en nuestro corazón una gran confianza hacia Ella.


El título “Madre de Dios” es el principal y el más importante de la Virgen María, y de él dependen todos los demás títulos que le damos. En el fondo, viene a afirmar la realidad de la verdadera Encarnación del Hijo de Dios, misterio central de la fe cristiana. Sí, María es Madre de Dios y Madre nuestra... Por eso, encomendamos este nuevo año que empieza a su protección y cuidado. Y en esta Jornada por la Paz, especialmente le pedimos, sobre todo, que nos enseñe los caminos para construir un mundo donde reine la paz, una paz fruto de la justicia…

Hoja Parroquial