Adviento: ¡La Buena Nueva para el mundo!

Un Tiempo de Gracia propicio para preparar la Navidad

Comienza el Adviento -tiempo de espera- y este año lo viviremos bajo el lema «EL SEÑOR VIENE, RECONÓCELO EN EL HERMANO». Durante este tiempo, ejercitamos la esperanza. Ejercitamos las actitudes propias de quienes viven de una promesa: Dios será con nosotros (Is 7,14) y la esperanza debe ser activa. Pero no es una mirada al futuro por huir del mundo que no nos gusta, no es una mirada al pasado por huir del mundo que no nos gusta; el Adviento es para resituarnos en el mundo y en el presente. En este mundo en el que sobresalen el consumismo, la violencia y el peor de todos los males: la indiferencia al sufrimiento de los demás.


Adviento es tiempo para hacer renacer la esperanza para escuchar buenas noticias, para volver a creer. Porque el Hijo de Dios viene y responde a la humanidad que Le necesita. Viene a este mundo, haciéndose hombre pobre, víctima de las injusticias, enfermo, niño abandonado..., Adviento es un tiempo para hacer renacer el amor, porque El Hijo de Dios se hace hombre, se hace hermano de todos, de los más desfavorecidos... Porque el Señor nunca olvida al pobre.


Son muchos los hermanos nuestros que viven heridos de soledad, sumergidos en «sombras de muerte» y angustia. Ellos amanecen cada jornada cuidando su esperanza, porque quieren vivir en la Luz, sueñan con la Luz. Así, llega el tiempo en el que Jesús nos pide hacernos hermanos de los demás, cercanos, e inclinarnos ante los pobres, los que no tienen horizontes ni sentido en su vida, sin poner barreras al amor, un amor nuevo y lleno de compasión abierto a la vida, una vida que no es nada fácil para muchas de las personas que nos rodean.


Preparémonos con alegría para la venida del Señor y no olvidemos Su mandamiento; que nos amemos los unos a los otros. No olvidemos Su predilección por los más desfavorecidos, ya que Él está en el hermano. Entreguémonos a los demás para preparar Su llegada y sacudamos el polvo de nuestras vidas espirituales.

Este año, en nuestra parroquia, para ayudarnos en la espera de la Venida del Señor, usamos como símbolo una Corona de Adviento que yace sobre el Agua que da vida, el Agua que ayuda a crecer. Sobre ella, ha de reposar nuestra esperanza, de ella se ha de alimentar nuestro trabajo, con ella debemos regar nuestra relación con el prójimo. Así como las tinieblas se disipan con cada una de las cuatro velas que iremos encendiendo durante el Adviento, los días se irán iluminando con la cada vez más cercana llegada del Señor. Porque Dios –que es Luz de Vida- nos da una esperanza de salvación que ilumina todo el universo.

Hoja Parroquial