Edificados en Cristo

Abordamos hoy el segundo tema del lema de esta Jornada. Para levantar una casa, lo primero que se hace es poner buenos cimientos. Si Cristo es la Roca, ¿qué mejor cimentación para edificar nuestro edificio espiritual?

 

Esta semana seguimos analizando el lema de la JMJ 2011: “ARRAIGADOS EN CRISTO, EDIFICADOS EN CRISTO, FIRMES EN LA FE”. Edificados en Cristo, según explica Monseñor Rouco Varela, es una “llamada a la vigilancia para que nuestra vida sea estable y consistente como si se tratara de un edificio inamovible”. Porque “muchas vidas cristianas se derrumban por carecer de cimientos estables. Son muchos los cristianos de nuestro tiempo que pierden la fe, se alejan de la Iglesia y terminan arruinando su vida”.

 

Al igual que pasa en la construcción de cualquier tipo de edificación, los cimientos han de ser sólidos para que esa construcción perdure en el tiempo y soporte las inclemencias de tiempo y los avatares de la vida. Pero también lo han de ser los materiales que la conforman. Además, deben estar bien estructurados y colocados para que, venga lo que venga, se soporte en pie; FIRME.
Para que todas estas circunstancias confluyan, debemos ser selectivos, tener una buena orientación, dejarnos aconsejar por aquellos que tienen más conocimientos que nosotros y mostrar disposición a cumplir esas recomendaciones. Solamente así, lograremos ser una fortaleza ante las adversidades y las malas influencias.


Y la principal fuente de educación de las personas es la familia. El núcleo familiar debe ser un referente en los comportamientos y actitudes, por eso Rouco insiste en que “los padres de familia no deben olvidar que son los sacerdotes de su propio hogar, responsables de la fe de sus hijos, que deben descubrir en sus padres no sólo a los que cuidan de su cuerpo y de su salud sino también a los que protegen su alma de toda adversidad, tentación y pecado. La oración en familia debe ser una prioridad fundamental de nuestro plan pastoral”.

En cuanto a nuestro entorno social, tampoco debemos olvidar que orar en Comunidad, fortalece nuestra fe. Según Rouco, “también debe ser prioritaria, en esta tarea de la mutua edificación, la oración en los diversos grupos apostólicos, tanto de parroquias como de movimientos y asociaciones seglares, que buscan la renovación de nuestra sociedad”.