Primer domingo de Cuaresma: ¿CREES?

El primer domingo de Cuaresma, meditamos sobre las tentaciones de Jesús, que se retira, llevado del Espíritu Santo, al desierto. Allí se deja tentar por el diablo, prueba que dura 40 días. Ayuna, está en comunión íntima como siempre con el Padre, pero también como hombre se pone en comunión con Él. Y al final es tentado por el diablo, que siempre aprovecha los momentos más débiles del ser humano, sabe el momento oportuno de tentarnos, de sacar provecho de su trabajo para alejarnos de Dios. Permite Jesús ser tentado para indicarnos que las tentaciones  no son malas, sino que son pruebas de nuestro amor y fidelidad a DIOS, para procurar ser dignos hijos suyos. Son una prueba de fe; ¿CREEMOS? Y si caemos porque somos débiles y pequeños, el Señor siempre nos perdona cuando lo reconocemos y nos arrepentimos de esas faltas; cuando nos confesamos, el Padre nos perdona y caminamos de nuevo limpios de faltas. Caminamos con Jesús y Él camina con cada uno de  nosotros.

Dios quiere llamar nuestra atención para que no nos durmamos y no n os abandonemos a las preocupaciones de este mundo: bienes materiales, poder, los honores,… A este respecto, nosotros, como Iglesia, debemos trabajar con ayuda de la gracia para vencer las tentaciones y ponernos al servicio  de la humanidad, no buscando honores, riquezas, poder, sino ayudar a los demás a descubrir a Cristo,  a seguirlo de corazón y, así, ser testigos del Resucitado.


Vamos a recorrer el camino de la Cuaresma con alegría y paz interior,  porque lo hacemos por amor a Jesús, Hijo de Dios. Caminamos hacia la Pascua con gozo, sabiendo bien hacia donde vamos. PROFESAMOS NUESTRA FE. Merece la pena ser cristianos. Merece la pena seguir a Jesús. María, Madre de Dios y nuestra, intercede por nosotros cuando seamos tentados, invitados a separarnos de Él. Y si caemos, intercede para que nos reconciliemos con el Señor lo antes posible, a través del sacramento de la Reconciliación.