San José y nuestro Seminario de Madrid

El Santo varón más venerado de la Iglesia Católica

Hay una gran ausencia en nuestra expresión con referencia a San José, hablamos muy poco de San José, a pesar de su responsabilidad, junto con María, de la educación y crianza de Jesús. Las escenas evangélicas nos dan cuenta de la talla de hombre que era san José y adentrándonos sólo un poco detrás de las líneas del Evangelio, comienza a brillar con luz propia la santidad de ese hombre tan poco vistoso y espectacular. Hay que decir que José de Nazaret era un hombre verdaderamente normal y según la Biblia era, incluso, un “hombre justo”. Uno de los rumbos que su vida estaba tomando era el de comenzar a establecer una familia. Para ello, estaba ya desposado con una joven de Nazaret, llamada María. A San José Dios le confió a su Hijo para el Plan de la Redención de toda la humanidad. Sus hombros tuvieron que soportar el peso de la responsabilidad. Sus ojos y su inteligencia tuvieron que velar por los tesoros del Padre: la Virgen Santísima y Jesús, el Verbo encarnado. Y José no lo defraudó. José fue fiel. José cumplió su misión. 

José educa a Jesús, que va creciendo. José le va enseñando todo sobre la vida y la naturaleza,  lo que después improvisará en sus parábolas y predicación. Jesús va a la sinagoga cogido de la mano de sus padres, José y María. Jesús ora en familia con José y María. La vida de José es una vida de oración y de trabajo, de hogar y de amor, de austeridad y de pobreza.

Hoy, con el lema “Sé de quién me he fiado”, nuestra Iglesia de Madrid celebra también el día del Seminario para poner el cuidado de los seminaristas al amparo de San José para que cuide de ellos como bien supo hacerlo con Jesús. En Nuestro Seminario de la Inmaculada y San Dámaso de Madrid se forman unos 135 seminaristas. La cifra nos puede parecer mucho pero la realidad de la necesidad pastoral nos dice que no, ya que cuando hay que sustituir a un cura por alguna necesidad pastoral no es fácil porque no hay suficientes sacerdotes. El Seminario es el hogar, comunidad educativa, donde se forman sacerdotes que dan vida a la Iglesia en la atención sacramental y pastoral. Por eso hoy se nos invita a todos a asumir la responsabilidad en la formación humana, pastoral, intelectual y piadosa de nuestros futuros sacerdotes ayudando al sostenimiento económico que ello conlleva y rezando por ellos, para que sean fieles a la llamada que han recibido.