Nueve y Pico

Hace nueve años y pico vinimos a la parroquia a bautizar a María. Ella no se acuerda, claro. Ese día pedimos para ella el bautismo, es decir, que recibiera el agua de la Salvación de Jesús, y que pasara a tener, además de su familia natural, su Gran Familia entre los que seguimos a Jesús.

Entonces María era un bebé y sus padres y padrinos sostuvimos la vela encendida del cirio. La Luz de la fe que se nos dio y que en su nombre prendimos. Ahora es nuestra hija, con sus nueve años y pico, quién puede sostener otra vela del mismo Fuego que no se consume.

Esta semana ha sido complicada y estresante, preparativos, la ropa, los detalles, los nervios, es decir, lo que es poco importante.

 

Porque lo importante es que nuestra hija, junto a sus compañeros y compañeras de catequesis, con nueve años y pico, recibe, por fin, a Jesús. Han sido tres años de ir conociendo un poco más al Hijo de Dios. Acompañados todos ellos de sus catequistas, Conchi y Teresa, como dentro de una semana recibirán también a Jesús Sacramentado sus compañeros del grupo de Marisa.

Son momentos que nos hacen recordar a todos nuestra ya lejana Primera Comunión. Afortunadamente esa Comunión no fue la primera y la última, sino solamente el inicio del camino personal de cada uno de nosotros. Pero muchas veces anhelamos ese recuerdo a la emoción, no de la ropa, no de los detalles, no de los regalos, sino del encuentro personal con Jesús.

Los padres y catequistas, la familia, hemos intentado prender esa llama de la Fe en nuestros hijos. Ahora ellos, poco a poco, irán descubriendo, con la ayuda de Cristo presente en cada Eucaristía, esa llama, para hacer que el cirio de la Fe sea Luz del mundo en los que le rodean.

Su camino empieza ahora, pero nuestra labor no acaba tampoco ahora. Poco a poco, como en estos nueve años y pico, sus pasos serán más largos, y nuestra labor no será menor, pero si diferente.

Y para acompañarlos en la Fe contamos con la ayuda de todos vosotros, nuestra familia de la parroquia.

Familia Ramo Alonso