Concluye el Año de la Fe

Este año ha sido una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor

El papa Benedicto quería que el año de la fe concluyera antes del adviento, por ello la fecha de conclusión de este hermoso año está fijada para el 24 de noviembre de 2013, solemnidad de Cristo Rey. Ha sido una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo" (Porta Fidei, 6) que se inició  el 11 de octubre de 2012.

El santo Padre nos dirigió una carta a todos los cristianos católicos que hemos leído y meditado con gozo. Nuestra singladura acaba. Cada uno de nosotros hemos sido marineros en la gran barca de la iglesia de Cristo, que por la fuerza del Espíritu sigue navegando por los siglos de la historia para siempre hacia la salvación.

En nuestra parroquia hemos caminado unidos en la fe, firmes en la fe, como hemos cantado tantas veces en la certeza de alcanzar los frutos deseados. Hemos puesto nuestra confianza en Dios y sabemos bien de quién nos hemos fiado, el único salvador, Cristo, pues sólo en Él tenemos la certeza para mirar al futuro y la garantía de un amor auténtico y duradero.

 

Los objetivos generales de este año de gracia del Señor eran:

1)  "Invitar a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo."

2)  "Comprometerse a favor de una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe."

3)  "Suscitar en todo creyente la aspiración a confesar la fe con plenitud y renovada convicción, con confianza y esperanza."

4)  "Comprender de manera más profunda no sólo los contenidos de la fe sino, juntamente también con eso, el acto con el que decidimos entregarnos totalmente y con plena libertad a Dios."

Este último objetivo era y es de una capital importancia. No se puede separar el acto con el que se cree y de los contenidos a los que prestamos nuestro asentimiento: 

  — El acto de fe sin contenidos nos conduce a la total subjetivación de la fe. 

  — Los contenidos, sin el asentimiento de la fe, instruyen nuestra mente, pero no nos unen a Dios ni son capaces de transformar nuestra vida, de convertirla al Dios vivo. Sólo si la profesión de fe desemboca en confesión del corazón podemos hablar de una fe madura, bien formada, capaz de producir frutos en los demás. Este año de la fe debería servir…

1)  "Para confirmar nuestra fe rectamente expresada" (Pablo VI), "redescubrir los contenidos de la fe profesada, celebrada, vivida y rezada" (Benedicto XVI).

2) "Para promover el estudio de las enseñanzas del Concilio Vaticano II" (Pablo VI), "con el Concilio se nos ha ofrecido una brújula segura para orientarnos en el camino del siglo que comienza" (Benedicto XVI).

3)  "Para sostener los esfuerzos de los católicos que buscan profundizar las verdades de la fe" (Pablo VI); "intensificar la reflexión sobre la fe para ayudar a todos los creyentes en Cristo a que su adhesión al Evangelio sea más consciente y vigorosa, sobre todo en un momento de profundo cambio como el que la humanidad está viviendo" (Benedicto XVI).

Es bueno pararse y hacer un examen personal de este año.