Gracias, Joaquín

Hace ya algún tiempo que llegué a la parroquia como párroco. Al tomar posesión de la misma, ya estabas tú aquí; llevabas unos años. Desde entonces hemos trabajado codo con codo en esta pequeña porción de  la iglesia universal que se nos ha encomendado a nosotros humildes trabajadores de la viña del Señor.

Ahora, cuando lo normal es hacerlo a inicio del curso, te cambian de destino a la parroquia de San José Obrero en el camino viejo de Leganés. Cuesta entender estas decisiones y por tu corazón y el mío y el de los parroquianos pasan muchas preguntas después de la sorpresa inminente de tu marcha. Solo sé que nosotros somos hormigas que trabajamos por el reino de Dios por un jornal tan grande y tan hermoso que hace que no haya trabajo grande y en nuestro día a día nos vamos vaciando en la misión que nos han encomendado nuestros superiores que, volando alto como las águilas, ven desde arriba y desde otra perspectiva las necesidades que surgen en la iglesia a las que tienen que poner remedio y para ello tienen que echar mano de los mimbres que tienen.

Nosotros tantas veces podemos caer en la tentación de no entenderlo o que en nuestro corazón surjan temores y miedos. Te aconsejo que fijes tu mirada en Abrahán, Dios le pidió salir de su tierra,  a nosotros nos pide constantemente eso, pero con la certeza, no de una tierra, sino de la eternidad.

Podría enumerar todas las cosas hermosas y buenas que tu persona ha realizado en esta parroquia en estos cinco años que has estado aquí, que no son pocas,  pero no es el caso. Nosotros pasamos, nuestras obras quedan, ellas hablarán por ti; no obstante me tomaré la licencia de decirte desde lo más profundo de mi corazón y el de todos los parroquianos gracias. Es la palabra más sencilla y la más entendible por todos y la que mejor expresa nuestro sentimiento parroquial a tu dedicación, nuestra sinceridad a tu   constante y entrega generosa en el cuidado  de esta parroquia del alba a la tarde.

Querido Joaquín animo, donde vas encontrarás una comunidad que te acogerá como lo ha hecho la parroquia que dejas. Un abrazo muy fuerte, siempre en nuestro corazón.