Construyendo espacios de esperanza

Hoy es un imperativo urgente encarnar la coherencia y radicalidad del Evangelio

Arrancamos en estos días, la Campaña de Caridad para el año 2014 de Cáritas. El lema de la Campaña, “Construyendo espacios de ESPERANZA” resume muy bien la idea de que, a veces, no es fácil ver la luz al final del túnel, pero la experiencia de muchas vidas nos dice que ¡claro que se puede! Cáritas construye espacios de Esperanza, en los que recuperamos la vida y la dignidad de las personas, de lo sencillo y lo cotidiano, desde la fidelidad a un Dios Padre de toda la Creación que se conmueve con los más débiles y pequeños.

 

Cáritas, desde su acción, su denuncia y su compromiso con las personas más vulnerables, anuncia a través de su propia experiencia la necesidad de abrir nuevas vías, caminos a la Esperanza como un horizonte abierto al cambio que tiene su raíz en el corazón de cada persona.

Construir espacios de Esperanza nos anima a salir al encuentro, es decir, estar abiertos a sentir la realidad sufriente de los demás como la tuya misma. Nos anima a compartir otras realidades en diálogo permanente con la sociedad, sin prejuicios. Con actitud abierta, ¡¡esperanzada!!

Los objetivos de la campaña de este año son: dar a conocer la labor de Cáritas a través de sus proyectos, verdaderas semillas de esperanza, mostrando que otro mundo es posible; concienciar a la sociedad sobre la necesidad de vivir en clave de sencillez y compromiso con los demás; animar y contagiar esperanza a través de las personas vinculadas a Cáritas con el fin de ser agentes transformadores de la sociedad; ejercer el compromiso cristiano de la participación activa en la defensa de los derechos fundamentales de las personas y del medio ambiente en el que vivimos, animando a la movilización y a la participación ciudadana.

Hoy es un imperativo urgente encarnar la coherencia y radicalidad del Evangelio, ser Buena Noticia en cada encuentro, con cada persona, en cada acción, en cada escucha, en cada proyecto, en cada proceso, en cada presencia… Buena noticia para las personas en situación de exclusión, buena noticia para la sociedad, buena noticia para el mundo, buena noticia de esperanza. Somos llamados a ir al mundo entero, sin fronteras, sin límites, sin exclusiones, en un mundo que es único, en el que todos somos una sola familia humana, en palabras de Benedicto XVI. “La esperanza cristiana no es espera pasiva del futuro, ni resignación conformista, ni tampoco se reduce a un ingenuo optimismo. La esperanza mira más lejos que la espera, amplía el espacio de la responsabilidad, dilata el horizonte y nos invita a mirar hacia adelante” (Cfr Lumen fidei, 57).

Porque los cristianos de todos los tiempos tenemos el reto de ser capaces de dar razón de nuestra esperanza (cfr. 1P 3,15) “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.” (…) A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos” (Mc 16, 15 y 17-18).