Día de la Iglesia Diocesana

El lema elegido para el Día de la Iglesia Diocesana, que celebramos este do-mingo día 16 de noviembre, afirma que “participar en la parroquia es una declaración de principios”. No hay duda que en la sociedad en que nos ha tocado vivir apostar por Cristo y por su Iglesia supone apostar abiertamente por una forma de vida diferente, por unos principios cristianos que chocan a menudo con los que se viven en el mundo.

En Papa Francisco nos decía en su Exhortación Apostólica que la Parroquia es la “Iglesia que vive entre las casas de sus hijos”, nosotros decimos este año: ES MÁS LUZ, es presencia eclesial en el territorio, santuario donde los sedientos van a beber para seguir caminando, comunidad de comunidades, ámbito de la escucha de la Palabra, de crecimiento de vida cristiana, de diálogo, de anuncio, de caridad generosa, de adoración y de celebración.

 

Nuestra Diócesis se compone de una multitud de parroquias, cada una con un pastor y con una comunidad que busca vivir en comunión con Jesucristo que nos convoca y nos empuja a salir a predicar el Evangelio. El Santo Padre exhortaba a los miembros de las parroquias a ser agentes de evangelización y no un grupo de selectos que se miran a ellos mismos, él quiere que salgamos del individualismo y nos sintamos enviados a llevar la medicina de Cristo a tantas personas heridas como encontramos en nuestros ambientes.

Este año quiero, como párroco, invitaros a todos a participar en nuestra parroquia. Quiero que sepáis que de este modo ayudáis a construir, como dice el Papa, la casa de la armonía, donde la unidad, una sola parroquia y la diversidad, todos los grupos que la componemos, se combinan entre sí para ser riqueza para todos. Si cada uno aporta sus propias cualidades, conseguiremos que nuestra parroquia sea una gran orquesta que trasmita al hombre de hoy la bella sinfonía de Cristo. Recordamos nuestro lema: Contigo, conmigo, con Jesucristo nuestra parroquia es más luz.

Quiero además que, con motivo de esta Jornada, juntos demos gracias a Dios por nuestra Diócesis y por nuestra Parroquia. Pido al Señor para que todos podamos sentirnos en la parroquia como en nuestra familia y para que nos dé un corazón generoso que nos permita aportar el trabajo apostólico y la ayuda económica necesaria para el mantenimiento, para el sostenimiento de los sacerdotes y para llevar adelante, de manera eficaz, la tarea de evangelización a la que el Papa nos llama. Como párroco, os agradezco de corazón vuestra entrega personal y cuento con vuestras oraciones.