¿Qué haces con tu hermano?

Colecta extraordinaria de Navidad de Cáritas y “Operación Kilo”

Se acerca la Navidad y queremos mejorar la vida de las personas más desfavorecidas. Por eso, el fin de semana que viene, haremos una recogida de alimentos en Carrefour con la “Operación Kilo”; el viernes 12 y el sábado 13 durante todo el día, estaremos en Carrefour recogiendo los alimentos que quieran donar a la Parroquia (daremos una lista orientativa de los productos que hacen falta). Y el domingo 14 de diciembre, se llevará a cabo la Colecta de Navidad de Cáritas, destinada a paliar las necesidades de los más desfavorecidos.

En nuestro país hay exclusión y pobreza, porque a lo largo de nuestra historia perdimos el verdadero sentido de la caridad. Y la Colecta de Cáritas brinda a la sociedad la ocasión de compartir con los hermanos más necesitados. Por eso, el lema de Cáritas para este curso es “AMA Y VIVE LA JUSTICIA”, porque compartir es un acto de amor y es lo justo; debemos ser capaces de reflexionar y actuar en defensa de la dignidad y de los derechos humanos, esencia de la Doctrina Social de la Iglesia. Y en relación a esto, para la colecta de Navidad, el lema escogido es “¿QUÉ HACES CON TU HERMANO?”. Porque está en nuestras manos ayudar a cubrir las necesidades más elementales de las personas, para que puedan desarrollarse integralmente, ya que sin dignidad no hay justicia. La brecha entre quienes tienen la posibilidad de ejercer todos sus derechos y acceso al bienestar y quienes sólo tienen la posibilidad de ser pobres y ningún derecho se agranda en el mundo y se visibiliza especialmente en momentos de crisis económicas y sociales como la que estamos viviendo. Ante esta situación, la campaña “AMA Y VIVE LA JUSTICIA” nos invita a actuar entorno aquella profunda pregunta del Génesis: “¿QUÉ HAS HECHO CON TU HERMANO?” (4, 9)

El Papa Francisco ha hablado en repetidas ocasiones de que uno de los males que carac-terizan a nuestra sociedad es la “globalización de la indiferencia”. La progresiva insen-sibilización ante la pobreza, ante el mal, ante la corrupción, ante la injusticia. Una indi-ferencia paralizante que incluso a muchos creyentes nos encierra en nuestros templos, en nuestros ritos, en la contemplación o defensa de nuestros dogmas, mientras hay hermanos que claman y suplican ayuda dejados al borde del camino. Tenemos miedo de lo que el Papa Francisco nos pide: “…..hay que tocar la pobreza y hay que acercarse a las periferias…” Y, en realidad, no sólo nos debemos parar en el camino que transitamos ante el necesitado, lleguemos más allá: busquemos los caminos donde transitan los ne-cesitados para caminar por él, salgamos nosotros a ese camino.