El significado perdido de la Navidad

Recuerdo que cuando niño la Navidad era una fecha que siempre la esperaba con  mucha ilusión, no sólo porque significaba la expectativa de los regalos y juguetes sino porque siempre me envolvía en un halito de familia, alegría y festividad. Desde los primeros días del mes de diciembre ya comenzaban los Villancicos que escapaban por doquier y llenaban plenamente todo el lugar… “Una pandereta nueva… una pandereta nueva.

Navidad era sinónimo de esperanza, de que había sido un buen año, de que por mucho que pasara o faltara siempre habría una buena mesa esperando por nosotros, era acoger a los que cayeran por casa, era ese abrazo de mis padres, era renovar el alma, era todo menos una fiesta comercial…como ahora.

Hoy navidad significa para mí muchas cosas y sentimientos encon-trados. Por un lado son propagandas desde octubre, ofertas de toda índole, tarjetas virtuales, saludos electrónicos y mensajes de texto, es tráfico sin control, incremento de robos y de contrabando, tickets de pavo y compra de cenas pre elaboradas, adornos y chucherías de toda índole y precio… pero también es evocar la memoria y el amor por gente que ya no se encuentra, es la ilusión de mis hijos, que aunque pequeños aprendieron pronto a adaptarse a los cambios que la vida a veces nos presenta… es la posibilidad de tender nuevos puentes luego de entender que la vida es demasiado corta como para albergar al rencor. Es ayudar desinteresadamente porque siempre habrá algo que dar y alguien que reciba… es la oportunidad de agradecer lo que se tiene, esa cena, esa familia, salud, paz… pero sobretodo es la posibilidad de buscar a ese niño que dejamos en el tiempo, entre los cuentecillos y los villancicos, para rescatar esa esperanza, felicidad, tranquilidad y la sabiduría que encierra un corazón puro, humilde, pleno de amor y de confianza, lejos de los problemas y la mecánica rutina, es recuperar esa fuerza para afrontar sin tabúes esta vida, que todavía envuelta en su papel de regalo, con seguridad nos depara mejores oportunidades y la innegable eventualidad, de volver a nacer…