Reflexión para los padres de familia: Acude a San José

Todos los católicos estamos llamados a la santidad y los santos nos han dado un gran ejemplo muy especial que podemos imitar: San José, padre de crianza de Jesús y esposo de la Santísima Virgen María.

JOSÉ, HOMBRE JUSTO: Las Sagradas Escrituras y Juan Pablo II, llamaron a San José "el hombre justo", porque era santo, recto, honesto, íntegro y virtuoso. Como dijo Santo Tomás de Aquino, Dios nos da las gracias según el lugar que ocupamos en la vida y el trabajo que hacemos. Por tanto, a los casados con hijos, Dios les dará las gracias para ser esposos y padres santos. San José es el más grande de todos los santos, porque estuvo más unido que todos los demás, a Jesús y a su Santísima Madre.

JOSÉ, EL OBEDIENTE: José fue verdaderamente obediente a la voluntad de Dios en su vida. El ángel le dijo: "No temas tomar a María como tu esposa." En cuanto José conoció la voluntad de Dios para él, obedeció. Cuando el ángel le dijo que Herodes planeaba matar al niño, José inmediatamente huyó a Egipto con María y Jesús. Él fue el guardián y protector de la Santísima Virgen. Aunque María ya tenía más de ocho meses de embarazo, José la llevó de Nazaret a Belén, porque pensaba que era la voluntad de Dios. Todos los hombres, sea cual sea su vocación, pueden recurrir a San José para hacerse obedientes hijos de la Iglesia.

JOSÉ, EL MEJOR EJEMPLO: Imagínese el tipo de hombre que era José. Dios Padre le escogió de entre toda la humanidad, para criar a su hijo Jesucristo. San José fue un ejemplo para Jesús a través de sus palabras y sus acciones. Se le ha llamado el mejor padre del mundo. Él fue un verdadero padre para Jesús; le enseñó a hablar, a leer y a construir puertas y arados. Recuerde el dicho: "Tu ejemplo me habla tan alto que no puedo oír lo que dices."

JOSÉ, AYUDANTE DE LA VIRGEN MARÍA: San José era el esposo virginal de la Santa Virgen María. De acuerdo al plan de Dios para la salvación, él fue un esposo amante, amable, considerado, cariñoso y sacrificado. San José tenía la responsabilidad de ser el líder espiritual de su familia, al igual que todos los padres son también los líderes espirituales de sus familias. José y María trabajaron en equipo, así es como los matrimonios deben trabajar para construir un hogar.