El Bautismo del Señor

El Bautismo como hecho histórico y como teofanía. Sin duda, en la vida del hombre Jesús de Nazaret el hecho de su bautismo por Juan en el Jordán significó un momento muy importante. Es el momento del paso de lo que podríamos llamar su vida como un judío normal a su manifestarse como el Enviado del Padre para anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios para todos

 

El Jesús que se manifiesta y se da a conocer como Palabra de Dios y que actúa movido por el Espíritu de Dios, el Jesús que es objeto de la predicación de los Apóstoles, es el que comienza a actuar y a hablar desde el momento de su bautismo.

Con todo, si los evangelios dan tanta importancia a este hecho, si las iglesias cristianas de Oriente lo escogieron como centro de la fiesta de la Epifanía -para ellos muy importante, más que la Navidad-, si nosotros lo celebramos también en este domingo inmediato a nuestra fiesta de la Epifanía del Señor no es sólo por su importancia en la vida histórica de Jesús. Es porque se ha visto este momento de la vida de Jesús como el momento inicialmente clave de la manifestación no sólo de Jesús, sino también de Dios como Padre, Hijo y Espiritu Santo. Podríamos decir que -desde la perspectiva de la fe cristiana- no es sólo el momento de la manifestación pública de Jesús como Enviado de Dios, sino también el momento de la manifestación de la Trinidad de Dios. De aquella manifestación de la Trinidad que realizará plenamente la Pascua.

La manifestación de la Trinidad de Dios es algo distinto porque supone una visión de fe. Los evangelios hablan de una voz venida del cielo que se oye, de una paloma que también baja y se posa en Jesús... Lo más probable es que se trate de modos de hablar escogidos por los evangelistas en su esfuerzo para expresar lo que sólo es perceptible desde la fe. Modos de expresar que aquel hombre llamado Jesús era realmente el Hijo amado del Padre, era el Hombre lleno del Espíritu Santo de Dios. Y que, por eso, a través suyo, a través de sus palabras y obras que entonces empezaban a manifestarse, podíamos entrar en relación con la Trinidad de Dios.

Para nosotros -y es lo que celebramos en la Eucaristía de hoy- Jesús es actualmente el Hijo que nos da a conocer al Padre porque en Él radica la plenitud del Espíritu. Y lo celebramos no como un hecho antiguo sino como un hecho de fe que motiva toda nuestra vida actual. Porque nosotros creemos que es verdad aquello que expresó y realizó nuestro bautismo: que por nuestra fe, que es seguimiento de Jesús como Hijo de Dios, también nosotros conocemos y amamos a Dios como Padre nuestro, también nosotros tenemos como máximo don y gracia al Espíritu Santo, al Espíritu de Dios en nosotros, que guía e impulsa nuestro camino de cada día. Es lo que celebramos cada domingo y hoy de un modo especial en esta fiesta del Bautismo del Señor que recuerda nuestro bautismo.