Cuaresma 2016

El miércoles de ceniza, marca el inicio del tiempo cuaresmal; tiempo de penitencia, de conversión de sentirse perdonado y  de perdonar; es decir tiempo de abrirse al gran amor misericordioso, a la gran esperanza que es Dios, el padre que nos ha revelado  y comunicado Jesucristo, y que quiere vivir en nosotros por su espíritu. Pero no es un tiempo, cuarenta días encerrado en sí mismo, sino abierto a la Pascua.

Este itinerario cuaresmal lo queremos expresar en el lema que nuestra parroquia ha escogido este año: “Desde el perdón hacia la Pascua” dejándonos acompañar por San Lucas y San Juan que en estos domingos  serán nuestros guías espirituales.

La cuaresma es un tiempo para ti, para mí, para nosotros, para nuestra parroquia en el que en acciones concretas de perdón, de conversión y de reconciliación expresadas en sintonía con las actitudes de oración, ayuno y limosna nos permitirán llegar gozosos a la Pascua, camino andado y vivido según nos enseña Jesús en el evangelio que leeremos y proclamaremos el miércoles de ceniza.

 

La limosna es dar de lo nuestro a quien lo necesite: dinero a través de caritas, tiempo para parcticar las obras de misericordia, construir una sociedad mejor, más justa, más fraternal.

La oración es vivir con más intensidad nuestra relación con Dios buscando momentos tranquilos, momentos cotidianos  y algún día de retiro, abrir las puertas al silencio, a la revisión de nuestra vida, a la escucha sosegada  de lo que dios nos pide y nos dice en una atención profunda a la Palabra de Dios.

El ayuno expresa libertad para no dejarnos atenazar por gustos, hábitos que nos son lo mejor para nuestra vida cristiana. Ayuno es ahorro para dar, en el comer  y solidarizarnos con quienes ayunan a la fuerza; ayuno es ahorro de gastos para dar a los necesitados.

La cuaresma la podemos estructurar en etapas: Un prólogo, el miércoles de ceniza y los tres días antes del  primer domingo; una primera etapa el primer y segundo domingo. Es subir a la montaña cuaresmal, cuya culminación es la Pascua. Dos momentos: las tentaciones, lucha y oración y la Transfiguración, escuchar a Jesús.  Una segunda etapa: la constituyen los domingos tercero, cuarto y quinto. Lo decisivo es caminar hacia la comunión con Jesucristo. Características de esta etapa son: los retiros, momentos de recogimiento que nos ayudan a la comunión con el Señor. Por último tenemos el epílogo o llegada a la meta, comprende el tiempo desde el Domingo de Ramos hasta la mañana del Jueves Santo.

Es un  camino hermoso que hemos de vivir en tensión pausada y continua. Cada domingo Jesucristo nos irá llevando de la mano para trabajar el tema del perdón. La palabra de Dios nos iluminará en este proceso. Todo gira entorno a perdonar y sentirnos perdonados, en definitiva de experimentar la misericordia de Dios.