Quinto Domingo de Cuaresma

A Jesús le presentan un hecho de difícil resolución. Los fariseos le han tendido, en principio,  una trampa bien pensada. Pero Jesús deshace esa patraña inaugurando  un nuevo modo de actuar que pone en el centro el amor. Nos podemos preguntar como lo hace y la  respuesta está en que sus palabras invitan al perdón.  Los acusadores se presentan haciéndose pasar o dando la imagen de ser buenos y justos, Jesús les hace ver que ellos están llenos de lo mismo que acusan o parecido. !Qué fácil es condenar¡  Peto no olvidemos que los que condenan  también podrían ser condenados. No están libres de pecado. Creerse sin pecado  es ya pecar de orgullo. El verdadero camino es reconocerse todos pecadores. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Solo desde  esta actitud. Puede llenarnos la Misericordia de Dios.