Nacer de nuevo

Los padres debemos ser los primeros transmisores de la fe

Nacer de Nuevo. Así se titula la proyección con la que, salvo imprevistos técnicos, comenzamos la charla o catequesis prebautismal para los padres que van a bautizar a sus hijos en Santa Justa y Santa Rufina.

“Nacer de Nuevo”, refleja la esencia de lo que es el Bautismo para nosotros: hemos nacido a la vida por nuestros padres y nacemos de nuevo a la vida cristiana cuando recibimos el Bautismo.

Es algo tan grande, que nos parece importante reflexionar sobre ello cuando los padres tomamos la decisión de pedir el Bautismo para nuestros hijos, cuando decidimos que queremos que nuestros hijos nazcan de nuevo a la vida con Cristo

Cuando damos un paso importante en nuestras vidas: decidimos empezar unos estudios que serán nuestra profesión, casarnos con la persona elegida, tener hijos..., pensamos mucho en los motivos y razones de peso que tenemos para nuestra decisión, en el esfuerzo personal que nos exigirá y en cómo modificará nuestra vida.

Para los que somos padres, lo más importante de nuestra vida son nuestros hijos, por eso, tras la proyección inicial, solemos comenzar preguntando a cada uno de los padres por qué  piden el Bautismo para sus hijos.

La mayoría quiere transmitir a sus hijos la fe que recibió de sus padres, aunque en su propia vida la hayan ido descuidando en mayor o menor medida. Otros lo ven como una tradición familiar que quieren continuar..., cada uno tiene sus motivos.

Intentamos entonces compartir con los padres y padrinos las reflexiones, los motivos y las esperanzas que en su día nos llevaron a nosotros mismos a pedir el Bautismo para nuestras hijas.

La vida cristiana, la vida espiritual, como la propia vida física, es un tesoro que queremos transmitir a nuestros hijos.

Transmitir la fe requiere que nos esforcemos en enseñársela a nuestros hijos con la palabra y con el ejemplo. Ambos son importantes y necesarios

Enseñar con el ejemplo requiere ser coherente en la vida. Si somos coherentes, cuando pedimos el Bautismo para nuestros hijos nos comprometemos a educarlos en la fe para que crezcan y se enriquezcan con ella, para que tengan la alegría y el cobijo de Dios, para que puedan apoyarse en Él en los momentos duros, para que sientan la fortaleza que Él nos da, y sobre todo su amor.

Los padres debemos ser los primeros transmisores de la fe, pero no podemos ser los únicos. No siempre tenemos la capacidad y la formación necesarias. De la misma manera que somos conscientes de la necesidad de que vayan al colegio, debemos ser conscientes de la necesidad de que catequistas y sacerdotes nos ayuden a formar en la fe a nuestros hijos.

Y como símbolo de cómo se construye y agranda nuestra comunidad parroquial, con los nuevos cristianos, los padres escriben el nombre con el que van a bautizar a sus hijos y la fecha del bautizo en un pequeño ladrillo de arcilla que luego se pega en la pared la iglesia.

La fe se vive en comunidad. Animamos siempre a los padres a que continúen llevando a los niños a la parroquia, para que la vivan como su comunidad, para que la vean como su casa.