Contra el hambre, Defiende la Tierra

Este año, la campaña de Manos Unidas contra el hambre que se celebra con una colecta especial el domingo 14 de febrero, tiene como lema “Contra el hambre, defiende la tierra”, que pretende que todos tomemos conciencia de que la tierra es un don de Dios para todos, y de que el mandato divino “llenad la tierra y sometedla” (Gn 1,28) es para que la cuidemos, porque sólo somos administradores, no dueños.

 

El Papa Benedicto XVI afirmaba recientemente que la raíz principal de la destrucción del hombre y de lo creado se debe a “la negación de Dios, ya que desfigura la libertad de la persona humana, y devasta también la creación». Y en el mismo discurso pontificio muestra su preocupación por “la erosión y la desertificación de grandes extensiones de tierra de cultivo, a causa de una explotación desmedida y de la contaminación del medio ambiente», que genera inseguridad alimenticia, pobreza, enfermedad, migraciones y muerte.


El Papa no sólo expone el problema, sino que propone soluciones: «El problema de la inseguridad alimentaria debe ser planteado en una perspectiva de largo plazo, eliminando las causas estructurales que lo provocan y promoviendo el desarrollo agrícola de los países más pobres mediante inversiones en infraestructuras rurales, sistemas de riego, transportes, organización de los mercados, formación y difusión de técnicas agrícolas apropiadas, capaces de utilizar del mejor modo los recursos humanos, naturales y socio-económicos, que se puedan obtener preferiblemente en el propio lugar, para asegurar así también su sostenibilidad a largo plazo. Todo eso ha de llevarse a cabo implicando a las comunidades locales en las opciones y decisiones referentes a la tierra de cultivo».


Manos Unidas quiere cumplir el mandato divino de dar de comer al hambriento (Mt 25,35) mediante la financiación de proyectos concretos que solicitan comunidades pobres del Tercer Mundo.

La colecta de este año será el domingo 14 de febrero y el día del ayuno voluntario el viernes 12. Ayunando podremos “experimentar” lo que es el hambre. Del ayuno realizado por amor brotará la limosna para los pobres.