La Inmaculada Concepción de Santa María Virgen

Nuestra Comunidad Cristiana no olvida a María. A lo largo del año, nuestro calendario Mariano tiene fechas entrañables. Una de esas fechas es el 8 de diciembre, Fiesta de la Inmaculada Concepción. Este año bajo el lema: “ MARÍA ES LA MADRE DE LA ESPERANZA”.

María vive en la esperanza. María espera al Mesías Salvador que lleva en su seno, y nos lo entrega a todos en Belén. Quiere compartir su esperanza con toda la humanidad y nos entrega a su Hijo el día de Navidad. La esperanza de María no es pasiva, no se sienta a esperar que pasen los acontecimientos. Su esperanza es activa, porque María participa, lucha, trabaja, ora y prepara la Venida de Jesús. En este año vamos a aprender de María a no desesperarnos, vamos a aprender a esperar con esa esperanza activa, como lo hizo ella.

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¡DESPIERTA!

Primer domingo de Adviento

Hoy iniciamos un camino de transformación, en el que vamos a buscar en nuestro interior la Luz de Dios para llevarla al mundo. Para ello, vamos a despertar a Su mensaje, que nos muestra el camino a seguir. Escuchando con atención, podremos sentir su presencia, vamos a observarle, a abrirle nuestro corazón para que entre todo su mensaje y nos cambie la vida y así, nos vuelva hacia Él y podamos disfrutar de su compañía.

“Mirad, vigilad, pues no sabéis cuál es el momento y cuándo… Velad, velad pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer o a medianoche o al canto del gallo o al amanecer, no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos” (Marcos 13,33-37), dice Jesús a sus discípulos. Y también nos lo dice a nosotros. Tres verbos muy importantes sobre los que debemos trabajar esta primera semana de Adviento: MIRAD, VIGILAD y VELAD.

MIRAD”. Mirar es atender, es observar, es buscar, es no perder de vista, incluso mirar de hito en hito. Hoy Jesús me dice que mire. ¿Qué miro? La vida, la vida que me regala, el día a día, el amor que me está dando, las personas. Hoy Jesús me dice: “Mira, pon atención, observa, no vivas a lo loco, párate, reflexiona, Yo estoy contigo, siente mi presencia, date cuenta de mi paso”.

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Da a luz a la Luz

Este domingo empieza el Adviento, época en que nos preparamos para la venida del Señor. Y esta preparación, que supone un tiempo de mayor oración e introspección dentro del corazón, se debe convertir también en una serie de cuestionamientos respecto al modo en el que nos estamos acercando a la Navidad, el misterio por el cual Dios se muestra al mundo. Es importante que nos cuestionemos el modo en el que estamos viviendo y debemos trabajar por encontrar el camino correcto hacia Él.
Como cuando tenemos una visita importante en casa, vamos a limpiar la casa a fondo, a ventilar de aire viciado, vamos a quitar el polvo que se acumula sobre los muebles, a barrer las pelusas, vamos a sacar la mejor mantelería y a ponernos guapos. Pero todo esto, desde dentro de nuestro corazón; en definitiva, se trata de sacar de nosotros mismos lo mejor que tenemos para recibir al Señor. Por eso, el lema de este Adviento será “Da a luz a la LUZ”. ¿Estás embarazado de Adviento? ¿Por qué no dejas nacer todo lo bueno que hay en ti?

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La corona de adviento

Los cristianos supieron apreciar la enseñanza de Jesús: Jn 8,12  “Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.”. La luz que encendemos en la oscuridad nos recuerda a Cristo que vence la oscuridad. Nosotros unidos a Jesús, también somos luz: Mt 5,14 “Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte”.

Jesús es la luz que ha venido, que está con nosotros y que vendrá con gloria. Las velas anticipan la venida de la luz en la Navidad: Jesucristo.

La corona de Adviento se hace con follaje verde sobre el que se insertan cuatro velas, cada Domingo encendemos una hasta llegar a la Navidad. Mientras se encienden las velas se hace una oración, esto lo hacemos en las misas de adviento y os recomendamos hacerlo en vuestras casas con los niños, por ejemplo antes o después de la cena. Lo más importante es el significado, la luz que aumenta con la proximidad del nacimiento de Jesús quien es la Luz del Mundo.

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La parroquia casa de todos

A lo largo de la historia, la Iglesia ha contribuido a crear una sociedad mejor; sus aportaciones al desarrollo del mundo son inconmensurables y los cristianos, cumpliendo los mandamientos y siguiendo el espíritu del evangelio, contribuyen a la buena marcha, a la feliz convivencia y bienestar de la sociedad. Pero la Iglesia de la que somos miembros todos los cristianos bautizados, a través de cada parroquia, necesita para su desarrollo en todos los ámbitos, de la colaboración económica. Con ello se ayuda a tantas realidades que engloban su acción evangelizadora y a su propio mantenimiento. La Iglesia –presente en cada parroquia- es la casa que siempre tiene sus puertas abiertas para acoger tanto a los de fuera, como a los de dentro, sus fieles. Nuestra Parroquia tiene una vida especialmente rica; tenemos el templo abierto a diario, atención diaria en el despacho parroquial, el CEM, el Ropero de Cáritas, la Acogida de Cáritas, el Aula de Cultura, Gimnasia, Catequesis, Ludoteca etc… Pero tanto el templo, como los despachos y salones parroquiales, tienen unos gastos generales (luz, calefacción, limpieza) y a veces incluso alguna reparación para la mejora y conservación del edificio que, por ser ya antiguo presenta deficiencias que exigen gastos extraordinarios con frecuencia. Todo ello requiere de un soporte económico. Además, por no tener ningún ánimo de lucro, las actividades que se realizan en la parroquia tampoco generan ningún ingreso. Debemos tomar conciencia de que el sostenimiento económico de la Iglesia depende de los fieles, y en concreto nuestra parroquia, que ayudan con sus aportaciones voluntarias.

Es bueno sentirse orgulloso de pertenecer a esta comunidad parroquial que se siente vivificada, acompañada y amada por Jesucristo, que ha prometido permanecer siempre en medio de ella.

Por eso, os animamos a que os suscribáis a la Parroquia con una aportación económica periódica fija (mensual, trimestral, semestral,..) porque cada granito cuenta. Y preci-samente ahora, en estos tiempos, las suscripciones han bajado mucho; casi un 40% en-tre las bajas de aquellos que se han visto azotados por la crisis y los mayores que han ido falleciendo sin que haya habido nuevas suscripciones en su lugar. Pero las desgra-cias nunca vienen solas, como dice el refrán; el año pasado, el banco con el que trabaja la parroquia, hizo un cambio de programa informático y se perdieron todas las suscrip-ciones trimestrales, semestrales y anuales, y algunas mensuales también. Por lo que, A TODOS LOS QUE COLABORÁIS O QUE QUERÁIS COLABORAR CON EL SOS-TENIMIENTO ECOÓMICO DE LA PARROQUIA, OS ROGAMOS QUE:

  • Rellenéis con vuestros datos un folleto de suscripción (a disposición en la Parroquia) y lo entreguéis en el despacho parroquial.
  • Es muy importante que si ya teníais suscripción, lo rellenéis y entreguéis igualmente para confirmar que no se hayan perdido vuestros datos.

Porque la Parroquia es nuestra casa, la casa de todos, debemos preocuparnos todos de su mantenimiento con la aportación fija con la que podamos contribuir a la construcción de un mundo mejor, que nos acerque cada día más al Reino de los Cielos. Implícate, cuestión de principios colabora, SUSCRÍBETE!