San José y el Día del Seminario

El Santo Varón es Patrono Universal de la Iglesia

En el plan reconciliador de Dios, San José tuvo un papel esencial: Dios le encomendó la gran responsabilidad y privilegio de ser el padre adoptivo del Niño Jesús y de ser esposo virginal de la Virgen María. San José, el santo custodio de la Sagrada Familia, es el santo que más cerca está de Jesús y de la Virgen María.

José, nos dice el Evangelio, no habla, pero sus obras sí: sus actos de fe, amor y protección. Son evidentes. Dios le dio la gracia divina a su libre respuesta, total y eficaz, para entrar gratuitamente en la misión que DIOS le encomienda.

El papa Pío IX declaró y constituyó a San José Patrono Universal de la Iglesia, el 8 de diciembre de 1870.

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¡Este es mi Hijo, adoradle!

Meditaciones para la Cuaresma 2014: Segundo domingo

El centro de ese relato complejo, llamado tradicionalmente “La transfiguración de Jesús,” lo ocupa una Voz que viene de una extraña “nube luminosa,” símbolo que se emplea en la Biblia para hablar de la presencia siempre misteriosa de Dios que se nos manifiesta y, al mismo tiempo, se nos oculta. La Voz dice estas palabras: “Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo”. Los discípulos no han de confundir a Jesús con nadie, ni siquiera con Moisés y Elías, representantes y testigos del Antiguo Testamento. Solo Jesús es el Hijo querido de Dios, el que tiene su rostro “resplandeciente como el sol”. Pero la Voz añade algo más: “Escuchadlo”. En otros tiempos, Dios había revelado su voluntad por medio de los “diez mandatos” de la Ley. Ahora la voluntad de Dios se resume y concreta en un solo mandato: escuchad a Jesús. La escucha establece la verdadera relación entre los seguidores y Jesús.

Esta segunda semana de Cuaresma, la Palabra nos invita a escuchar a Jesús y a adorarle. Por eso, viviremos la semana bajo el lema “¡ÉSTE ES MI HIJO, ADORADLE!” y dedicaremos momentos de Adoración ante el Sagrario, para escuchar Su voz y sentir Su amor. 

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Tu arma es la palabra: escúchala, léela y medítala

Meditaciones para la Cuaresma 2014: Primer domingo

La tentación se ha convertido en un tema predilecto para los publicistas que tratan de vender un nuevo producto. El ideal sería que nunca nos llegaran a seducir las cosas o las acciones que nos deshumanizan. Pero lo malo de la tentación es que se nos presenta tan disfrazada que apenas logramos reconocerla como tal.

En su exhortación “La alegría del Evangelio”, el Papa Francisco ha señalado cuatro tentaciones: la apatía egoísta, el pesimismo estéril, la mundanidad espiritual y las guerras entre los creyentes (nn.81-86.93-101). Esas tentaciones nos alejan del camino que nos habría de llevar a conseguir lo mejor de nosotros mismos y a anunciar el Evangelio.

El texto del libro del Génesis que se lee en la Misa de hoy, nos sugiere que la gran tentación  del ser humano es la de despreciar la voluntad divina (Gn 2,7-9; 3,1-7). Al ceder a la tentación, la persona rompe la relación de armonía con lo otro, con los otros y con el absolutamente Otro.

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Diez cosas que debemos recordar en Cuaresma

Vivamos la Cuaresma con auténtico espíritu cristiano

Ahora que la Iglesia ha empezado a vivir este tiempo de Cuaresma, debemos tener muy presentes estos diez puntos que nos ayudarán en nuestro caminar hacia la Pascua.

  1. Recordemos la fórmula. La Iglesia hace una buena labor captando ciertas verdades al utilizar listas y fórmulas que son fáciles de recordar: 10 Mandamientos, 7 sacramentos, 3 personas en la Santísima Trinidad. Para la Cuaresma, la Iglesia nos da algo como un eslogan: “Oración, Ayuno y Caridad” que son las tres cosas que debemos poner en práctica durante este tiempo.
  2. Es un tiempo de oración. La Cuaresma es esencialmente un acto de oración extendido a lo largo de 40 días. Mientras oramos, iniciamos un caminar, uno que esperamos nos acerque más a Cristo y obre en nosotros un cambio por nuestro encuentro con Él.

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