Saludo Pascual del Papa Francisco

Ofrecemos el texto completo del Mensaje Pascual que el Santo Padre Francisco pronunció el domingo de Pascua ante más de 250.000 personas reunidas en la plaza de San Pedro.

Queridos hermanos y hermanas de Roma y de todo el mundo: ¡Feliz Pascua! ¡Feliz Pascua!

Es una gran alegría para mí poderos dar este anuncio: ¡Cristo ha resucitado! Quisiera que llegara a todas las casas, a todas las familias, especialmente allí donde hay más sufrimiento, en los hospitales, en las cárceles…

Quisiera que llegara sobre todo al corazón de cada uno, porque es allí donde Dios quiere sembrar esta Buena Nueva: Jesús ha resucitado, hay la esperanza para ti, ya no estás bajo el dominio del pecado, del mal. Ha vencido el amor, ha triunfado la misericordia. La misericordia de Dios siempre vence.

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La Divina Misericordia

La fiesta de la Divina Misericordia surge a propuesta de Santa Faustina Kowalska, monja polaca; y el Beato Juan Pablo II estableció que esta fiesta tendrá lugar el segundo domingo de Pascua y su denominación litúrgica oficial será «segundo domingo de Pascua o de la Divina Misericordia». Así, lo que era una devoción privada, muy extendida ya en muchas partes del mundo católico, pasó a ser Fiesta oficial de la Iglesia.

¿En qué consiste, entonces, esta Fiesta de la Divina Misericordia? He aquí lo que dijo Jesús a la monja Santa Faustina Kowalska: “Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea un refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de mi Misericordia. Derramo un mar de gracias sobre las almas que se acerquen al manantial de mi Misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas” 

Este mensaje de Misericordia manifiesta que Dios nos Ama – a todos- no importa cuán grande sean nuestros pecados. Él quiere que reconozcamos que Su Misericordia es más grande que nuestros pecados, para que nos acerquemos a Él con confianza, para que recibamos su Misericordia y la dejemos derramar sobre otros. De tal manera que todos participemos de Su Gozo;

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¡Cristo ha resucitado!

Hoy celebramos la Fiesta Grande de nuestra fe: La Resurrección de Jesús, que es Fuente de Profunda Alegría. A partir de ella, los cristianos no podemos vivir más con caras tristes. El Domingo de Resurrección o de Pascua es la fiesta más importante para todos los católicos, ya que con la Resurrección de Jesús es cuando adquiere sentido toda nuestra religión.

Cristo triunfó sobre la muerte y con esto nos abrió las puertas del Cielo. En la Vigilia Pascual, recordamos de una manera especial esta gran alegría. Se enciende el Cirio Pascual que representa la luz de Cristo resucitado y que permanecerá prendido hasta Pentecostés, cuando los apóstoles reciben el Espíritu Santo.

La Resurrección de Jesús es un hecho histórico, cuyas pruebas entre otras, son el sepulcro vacío y las numerosas apariciones de Jesucristo a sus apóstoles.

Cuando celebramos la Resurrección de Cristo, estamos celebrando también nuestra propia liberación. Celebramos la derrota del pecado y de la muerte.

En la resurrección encontramos la clave de la esperanza cristiana: si Jesús está vivo y está junto a nosotros, ¿qué podemos temer?, ¿qué nos puede preocupar?

Cualquier sufrimiento adquiere sentido con la Resurrección, pues podemos estar seguros de que, después de una corta vida en la tierra, si hemos sido fieles, llegaremos a una vida nueva y eterna, en la que gozaremos de Dios para siempre.

San Pablo nos dice: “Si Cristo no hubiera resucitado, vana seria nuestra fe” (1 Corintios 15,14) Si Jesús no hubiera resucitado, sus palabras hubieran quedado en el aire, sus promesas hubieran quedado sin cumplirse y dudaríamos que fuera realmente Dios.

Pero, como Jesús sí resucitó, entonces sabemos que venció a la muerte y al pecado; sabemos que Jesús es Dios, sabemos que nosotros resucitaremos también, sabemos que ganó para nosotros la vida eterna y de esta manera, toda nuestra vida adquiere sentido.

La Resurrección es fuente de profunda alegría. A partir de ella, los cristianos no podemos vivir más con caras tristes. Debemos tener cara de resucitados, demostrar al mundo nuestra alegría porque Jesús ha vencido a la muerte.

La Resurrección es una luz para los hombres y cada cristiano debe irradiar esa misma luz a todos los hombres haciéndolos partícipes de la alegría de la Resurrección por medio de sus palabras, su testimonio y su trabajo apostólico.

Debemos estar verdaderamente alegres por la Resurrección de Jesucristo, nuestro Señor. En este tiempo de Pascua que comienza, debemos aprovechar todas las gracias que Dios nos da para crecer en nuestra fe y ser mejores cristianos. Vivamos con profundidad este tiempo.

Con el Domingo de Resurrección comienza la cincuentena pascual, cincuenta días en los que recordamos el tiempo que Jesús permaneció con los apóstoles antes de subir a los cielos, en la fiesta de la Ascensión y cuando ellos recibieron el Espíritu Santo en Pentecostés.

Vía Crucis interparroquial

 

El Viernes Santo, a las 12 de la mañana, Celebraremos el ejercicio piadoso del Vía Crucis por las calles de nuestro entorno. Las parroquias de Cristo Resucitado, San Leopoldo, San Juan Bosco y Santas Justa y Rufina participarán en el mismo.

 

Comenzará en la Parroquia de Cristo Resucitado, pasando por San Leopoldo, Santas Justa y Rufina y terminará en San Juan Bosco. Os invitamos a participar en este acto tan propio de este día tan señalado.

 

Nuestro compromiso con Dios: seguir su Camino

Domingo de Ramos

Durante toda la Cuaresma nos hemos afirmado en esta idea: somos un pueblo que camina hacia el Señor, que vive en la fe, que tiene un compromiso con Dios. Los cristianos, como ciudadanos del cielo, caminamos hacia nuestra patria definitiva, hacia la casa del Padre. Para esta meta, se nos ha marcado un camino, Cristo. Él es, para nosotros, camino, verdad y vida. El, en obediencia al Padre, recorrió los caminos de nuestro mundo, anunciando y haciendo presente la salvación de Dios a los hombres.

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Semana Santa 2013

Cuando empieza la Semana Grande de la cristiandad, os informamos de las actividades y celebraciones que tendremos en la parroquia, con el fin de os organicéis y participéis activamente en ellas. Es evidente la importancia que tienen para la comunidad, ya que la Semana Santa en el centro del año cristiano.

La Vigilia Pascual, es la celebración más importante del año, porque celebramos el hecho más trascendental para el género humano: la Resurrección de Cristo y lo haremos con la solemnidad que requiere tan magno acontecimiento. Después de la Vigilia queremos seguir celebrándolo en la parroquia, cenando en los salones parroquiales con el fin de alargar la fiesta. Podéis apuntaros en el Despacho Parroquial con una aportación de 10 €.

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