Primer domingo de Cuaresma: ¿CREES?

El primer domingo de Cuaresma, meditamos sobre las tentaciones de Jesús, que se retira, llevado del Espíritu Santo, al desierto. Allí se deja tentar por el diablo, prueba que dura 40 días. Ayuna, está en comunión íntima como siempre con el Padre, pero también como hombre se pone en comunión con Él. Y al final es tentado por el diablo, que siempre aprovecha los momentos más débiles del ser humano, sabe el momento oportuno de tentarnos, de sacar provecho de su trabajo para alejarnos de Dios. Permite Jesús ser tentado para indicarnos que las tentaciones  no son malas, sino que son pruebas de nuestro amor y fidelidad a DIOS, para procurar ser dignos hijos suyos. Son una prueba de fe; ¿CREEMOS? Y si caemos porque somos débiles y pequeños, el Señor siempre nos perdona cuando lo reconocemos y nos arrepentimos de esas faltas; cuando nos confesamos, el Padre nos perdona y caminamos de nuevo limpios de faltas. Caminamos con Jesús y Él camina con cada uno de  nosotros.

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Tu Fe: Compromiso con Dios

En esta Cuaresma, vamos a analizar en profundidad nuestra fe

Cuaresma es tiempo de conversión, de cambio, que significa cambio de rumbo, cambio de mentalidad; no significa hacer penitencia, ni torturarse el espíritu por descubrir que hemos mantenido actitudes que nos deterioran como seres humanos. Debemos hacer examen de conciencia: Cuántas veces hemos descubierto nuestros fallos y nos hemos conformado con ir a confesarlos, incluso cumpliendo una “penitencia”, pero no hemos cambiado el rumbo... Este año, y bajo el lema “TU FE: COMPROMISO CON DIOS”, nos proponemos centrarnos en la búsqueda y confrontación con la Buena Nueva, concretamente en lo que se refiere a nuestra vida relacional, con nosotros mismos, con los demás, con la naturaleza y con el Dios que Jesús nos ha enseñado.

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Jornada de la Vida Consagrada

La vida consagrada es parte esencial de la Iglesia, algo querido por el mismo Cristo. Es la llama que alumbra continuamente, sin apagarse y con humildad devota,  a los pies del sagrario.

La Iglesia nace como una respuesta a una invitación. Dios llama, Dios ofrece su amor a todos los hombres. Cada uno puede acoger la llamada. El sí personal de cada hombre, de cada mujer, se convierte en la puerta de ingreso en la Iglesia. Desde este sí empezamos a vivir como salvados, nos convertimos en luz del mundo y sal de la tierra.

Todos los bautizados pueden participar en esta respuesta de amor. Pero lo hacen según vocaciones distintas. Los ministros sagrados (especialmente los obispos) enseñan la Palabra, administran los sacramentos, apacientan y gobiernan al Pueblo de Dios. Los laicos anuncian el Evangelio en la vida cotidiana. Entonces, ¿qué lugar ocupa la vida consagrada en la Iglesia, que son los religiosos y las religiosas?

El lugar que ocupan los consagrados es muy particular: han sido llamados a responder de modo profundo, total, a una inspiración del Espíritu Santo que invita, hoy como siempre, a algunos hombres y mujeres a imitar de un modo más íntimo a Cristo.

Son muy variadas las maneras en las que algunos bautizados, laicos o también sacerdotes, viven esta llamada de Dios a la vida consagrada. Unos lo hacen como eremitas. Otros, como monjes (según la vida monástica). Otros, como vírgenes o en el orden de las viudas. Otros, en formas de contemplación. Otros, en la vida apostólica activa.

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Procesión de las Candelas en nuestra Parroquia

El Próximo sábado 2 de febrero se celebra la fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo, llamada también de la Candelaria o Fiesta de la Purificación de la Virgen. Lo más llamativo de esta fiesta era la procesión de las candelas. De ahí el nombre de “Candelaria.” Era una procesión clásica, tradicional. Parece ser que  fue el Papa Sergio I, a finales del siglo VII, quien dispuso que se solemnizaran con una procesión las cuatro fiestas marianas más significativas: la Asunción, la Anunciación, la Natividad y, por supuesto, la Purificación. Éste sería seguramente el origen de la procesión de las candelas.

El nuevo calendario litúrgico, establecido a raíz de la reforma del Vaticano II, considera este día como fiesta del Señor. Sin embargo, sin renunciar a este carácter fundamental de la fiesta, la piedad popular bien puede seguir celebrando a María, íntimamente vinculada al protagonismo de Jesús, en este acontecimiento emblemático de la presentación en el Templo, por el que Jesús es reconocido como Salvador y Mesías por los ancianos Simeón y Ana, representantes singulares del pueblo elegido.

En nuestra parroquia tendremos la procesión de las candelas el sábado 2 de febrero, antes de la Eucaristía de la tarde, sobre las 19:15 h.

No hay Justicia sin Igualdad

Objetivo: “Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer”

El próximo viernes 8 de febrero a las 20:45, celebramos en la Parroquia la Cena del Hambre, que un año más, convoca Manos Unidas, bajo el lema “NO HAY JUSTICIA SIN IGUALDAD”. Como cada año, la intención hace referencia a uno de los Objetivos del Milenio para paliar el hambre y las diferencias sociales en el mundo. Y en este 2013, trabajaremos el Tercer Objetivo del Milenio: “Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer”. Por eso, durante la Cena del Hambre reflexionaremos sobre las causas de esta injusticia social, mientras compartimos el pan y el agua como símbolo de ayuno voluntario y donaremos el coste de la cena que no hemos tomado para la causa, como gesto solidario.

Las dos terceras partes de la población mundial analfabeta, son mujeres, lo cual afecta su posibilidad de afrontar la vida personal, social y laboral en igualdad con los hombres. Hombre y mujer tienen la misma dignidad, ya que ambos son imagen de Dios. Y por eso mismo, tienen los mismos derechos fundamentales, que son universales, inviolables e indivisibles, como recoge la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.

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Jornada de la Infancia Misionera

Con los niños de Europa… acogemos a todos como Jesús

Este domingo, 27 de enero, se celebra la Jornada de la Infancia Misionera, para suscitar en niños y no tan niños, el deseo de compartir con otros, mediante la oración y la ayuda económica, la alegría de ser “misioneros” de Jesús. Así, pequeños y mayores, aprendemos a colaborar con otros niños consiguiendo ayudar a aquellos que más lo necesitan en cualquier parte del mundo.

Quienes han tenido la gracia de encontrar y seguir a Jesús, han vivido una experiencia irrepetible. Han descubierto en Él un corazón grande donde no es posible la acepción de personas. Los niños no tienen fronteras en su corazón y son especialmente sensibles a iniciar relaciones de amistad con otros niños, independientemente del color de piel o de su raza. Urge ayudarles, a la vez, a superar cualquier frontera que pudiera entorpecer la acogida de aquellos que pudieran tener cualquier limitación o defecto.

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