Su Palabra, motor de transformación

Cuaresma: Camino que conduce a la Pascua

Bajo el lema “Lee la Palabra de Dios. Sólo así Le encontrarás en el hermano”, celebramos hoy el primer domingo de la Cuaresma, en el que el Evangelio nos invita a reflexionar sobre nuestra actitud cristiana ante la vida. Los creyentes, a lo largo nuestra existencia, nos vemos asaltados por la tentación. Con ella, Dios prueba nuestra fidelidad. “No nos dejes caer en la tentación” decimos en la oración del “Padre Nuestro” para suplicar al Señor fortaleza y perseverancia ante el mal que surge en el mundo y que nos influye.

Las tentaciones que padece el Señor son “sugerencias” que el demonio le hace para ofrecerle medios supuestamente mejores que la misma cruz para llevar a cabo la mi-sión en el mundo: instaurar el Reino de Dios. Son un intento de destruir la confianza incondicional que Jesús tiene en su Padre.  Sin embargo, el Señor no cae en la trampa y, ya desde el principio de su predicación, confía en Dios, fortalece su espíritu y da prioridad a su Proyecto del Reino ante cualquier seducción mundana.

Por eso, si leemos los Evangelios y dejamos que nos penetren, si dejamos que Él sea el motor de nuestra vida, sólo si dejamos que se haga Su voluntad, el cambio -la transformación- se producirá; nuestra vida se reciclará. Entonces, sólo entonces, veremos al Señor en el hermano y entregaremos nuestra vida a los demás.