Jesús, Hijo de Dios y Salvador del Mundo

“Cuarenta días después del nacimiento de Jesús,  María y José llevaron al Niño al Templo, a fin de presentarlo al Señor, según la ley de Moisés” (Ex 13, 11-13). El 2 de febrero celebramos la Presentación del Señor, fiesta en la que los católicos llevamos a los niños al templo para presentarlos ante Dios, como hicieron María y José con el Niño Jesús.

 

Ellos reconocen así, que este niño es de Dios y que es la salvación para todos los pueblos, como también lo supieron ver Simeón y Ana. Simeón, iluminado por el Espíritu Santo, tomó a Jesús en brazos y levantándolo hacia el cielo proclamó en voz alta dos noticias: una buena y otra triste. La buena noticia fue que este Niño iluminaría a todas las naciones. La triste fue que muchos Le rechazarían. Y así se ha cumplido a lo largo de los siglos.