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Carta Apostólica de Benedicto XVI

El Papa ha convocado el Año de La fe mediante la carta apostólica “PORTA FIDEI“ (La Puerta de la Fe). Es una carta muy densa de contenido donde, en 15 apartados nos va mostrando el verdadero camino hacia la autentica fe.

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Cristo Rey

La gran solemnidad que cierra el año litúrgico

La fiesta de Cristo Rey fue instaurada por el papa Pío XI el 11 de Marzo de 1925.

El Papa quiso motivar a los católicos a reconocer en público que el mandatario de la Iglesia es Cristo Rey. Posteriormente se movió la fecha de la celebración dándole un nuevo sentido.

Al cerrar el año litúrgico con esta fiesta se quiso resaltar la importancia de Cristo como centro de toda la historia universal. Es el Alfa y el Omega, el principio y el fin. Cristo reina en las personas con su mensaje de amor, justicia y servicio. El Reino de Cristo es eterno y universal, es decir, para siempre y para todos los hombres. Con la fiesta de Cristo Rey concluye, pues, el año litúrgico.

El evangelio que leeremos el domingo es un texto, una página de cristología. Jesucristo es rey, pero como bien dijo a Pilatos, “mi reino no es de este mundo”. El reino de Jesús es el reino del amor que Dios ha venido a mostrar al mundo. Pero nos podemos quedar aquí, el Señor Jesús vendrá a juzgar  a vivos y muertos; habrá un juicio universal, como confesamos en el Credo. Aquí radica la esperanza que nos sostiene y alegra nuestra vida.

El Señor vendrá para deslindar la verdad de la mentira, la luz de la oscuridad, en la vida de cada uno y de todos, de grandes y pequeños, de importantes y no importantes. La verdad se abrirá camino definitivo y eterno en medio de la mentira y confusión, que hace que muchos hombres y mujeres de bien se pregunten si esto va a ser siempre así. Hasta que llegue ese momento, el día del juicio, Jesús el Señor nos dice de modo claro y exhaustivo que nos examinarán de las huellas que haya dejado nuestro amor en todos los días, horas y... de nuestra existencia. Entonces, y sólo entonces, escucharemos de su boca: “Yo era aquel a quien tú servías.” Posiblemente le contestaremos: “No me acuerdo” y Él, lleno de amor, nos lo refrescará.

Entenderemos en su plenitud lo que significa la Encarnación. Ese misterio en el que el Hijo de Dios se ha unido en cierto modo a todo hombre. Cuanta razón tenía y tiene san Pablo al decirnos que de la fe, la esperanza y la caridad, la más grande es el amor.  Feliz domingo.

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