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Carta Apostólica de Benedicto XVI

El Papa ha convocado el Año de La fe mediante la carta apostólica “PORTA FIDEI“ (La Puerta de la Fe). Es una carta muy densa de contenido donde, en 15 apartados nos va mostrando el verdadero camino hacia la autentica fe.

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La Presentación del Señor y la virgen de la Candelaria

La fiesta de la presentación del Señor tiene su origen en la celebración litúrgica de la fiesta de la purificación y la presentación del Niño Dios al templo.

 

En tiempo de Jesús, la ley prescribía en el Levítico que toda mujer debía presentarse en el templo para purificarse a los cuarenta días de haber dado a luz. Si el hijo nacido era varón, debía ser circuncidado a los ocho días, consagrado al Señor y la madre debería permanecer en su casa durante treinta y tres días más, purificándose a través del recogimiento y la oración. Y, para cumplir con ley, José y María llevaron a Jesús al templo de Jerusalén llevando dos palomas blancas, porque eran pobres.

Se celebra ese día llevando candelas a bendecir, las cuales simbolizan a Jesús como luz de todos los hombres. De aquí viene el nombre de la “Fiesta de las candelas” o el “Día de la Candelaria”. Y es una fiesta que podemos aprovechar para reflexionar acerca de la obediencia de María y para agradecer a Jesús que haya venido a iluminar nuestros corazones en el camino a nuestra salvación eterna.


En este día también se celebra la fiesta de la Virgen de la Candelaria una de las muchas advocaciones de la Virgen María y que tuvo su origen en Tenerife (Canarias).
Según la tradición, la Virgen se le apareció en 1392 a dos indios guanches que pastoreaban su rebaño, quienes, al llegar a la boca de un barranco, notaron que el ganado no avanzaba, como si algo impidiera seguir adelante. Para ver qué era lo que pa-saba, uno de los pastores avanzó y vio en lo alto de una peña una imagen de madera de una mujer. Llevaba una vela en la mano izquierda y cargaba a un niño en el brazo derecho. El niño llevaba en sus manos un pajarito de oro.

Los indios, como tenían prohibido hablar con mujeres que estuvieran solas, le hicieron señas para que se apartara del camino. Como no les hacía caso, uno de los indios tomó una piedra para lanzársela, pero el brazo se le paralizó. Su compañero tomó la imagen e intentó romperla, pero en el intento, se cortó sus propios dedos.

Los indios corrieron a avisar al rey, quien de inmediato fue con todos sus guardias al lugar del acontecimiento. Tomaron la figura y la llevaron a la casa del rey. Los encargados de llevársela fueron los pastores que la encontraron, quienes al instante de tomarla en sus manos, quedaron curados del brazo uno y de los dedos, el otro. Ante este milagro, el rey ordenó que todo el pueblo honrara a aquella figura de mujer, a quien le llamaron “La Extranjera”. Infundía en las personas temor y respeto, pero ellos no sabían a quién representaba.

Años después, los españoles conquistaron la isla de Lanzarote y soñaban con conquistar la isla de Tenerife. En uno de sus intentos de conquista, apresaron a un niño guanche y lo llevaron a Lanzarote. Ahí lo bautizaron con el nombre de Antón, lo catequizaron y después, lo llevaron de regreso a su isla natal de Tenerife.

Antón fue a la casa del rey a contarle todo lo que le había sucedido y el rey le dio permiso de ver a La Extranjera. Cuando Antón la vio, se puso de rodillas y les dijo a todos que hicieran lo mismo. Les explicó que aquella Señora, era la repre-sentación de la Virgen María cuando llevaba a Jesús a presentar al templo y que era la Madre de Dios y de todos los hombres y era una gran suerte tener ese gran tesoro. Antón le pidió al Rey permiso para buscar un lugar donde todos la pudieran venerar y el Rey accedió.
Alrededor de 1530, encargaron el Santuario a los padres dominicos que se les conocía como “Los frailes de la Virgen”. Y en noviembre de 1826, las aguas de una tormenta que azotó a la isla de Tenerife, se llevaron la Imagen. Se intentó recuperarla pero no fue posible; entonces los padres dominicos encargaron una nueva  que llamaron Nuestra Señora de la Candelaria.

Sus milagros y favores son constantes. Cada año acuden a visitarla miles de personas de todas clases sociales para darle gracias y pedirle beneficios.

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