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Carta Apostólica de Benedicto XVI

El Papa ha convocado el Año de La fe mediante la carta apostólica “PORTA FIDEI“ (La Puerta de la Fe). Es una carta muy densa de contenido donde, en 15 apartados nos va mostrando el verdadero camino hacia la autentica fe.

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Miércoles de Ceniza

La Santa Cuaresma comienza con un día penitencial

Allá por el siglo IV se fijó, la duración de la Cuaresma en cuarenta días, y una vez que se estableció la fecha y los días preparatorios a la Pascua de Resurrección, en los siglos siguientes, es decir, en los siglos VI-VII comenzó el ayuno cuaresmal.

A la hora de guardar el ayuno hubo sus controversias. Los cristianos pensaban que los domingos no se podía ayunar porque es y era la celebración del día del Señor. Para evitar esta dificultad, se pensó que lo mejor era llevar el comienzo de la Cuaresma al miércoles anterior al primer domingo de cuaresma. Así quedan exactamente los cuarenta días marcados.

 

Como signo del ayuno se utiliza la ceniza que es signo de penitencia y que aparece así en la Sagrada Escritura. Y la imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y la definitiva se encuentra en el Cielo. En los primeros siglos del Cristianismo se rociaba con la ceniza a los penitentes “públicos” como una señal clara del arrepentimiento de sus pecados. Cuando en el siglo XI desapareció la institución de los penitentes como grupo, se vio la necesidad de que todos recibieran la ceniza como signo de que todos necesitaban un giro y un cambio a su vida.

Hoy la ceniza la reciben libremente los creyentes en las iglesias y dentro de la Misa. A nivel humano, psicológico y religioso la ceniza indica a las claras lo que todo el mundo necesita:

  1. Tomar conciencia de que es un ser débil y necesita de vez en cuando hacer un stop en su vida diaria encaminada hacia el encuentro con el Señor.
  2. Quien más quien menos es consciente de sus pecados y de su condición de que no es coherente en su conducta. Esto le conduce a mejorarse y a darle una nueva orientación a su existencia.
  3. Esta debilidad ante el pecado encuentra su recuperación en la oración, el ayuno y la abstinencia durante estos cuarenta días de marcha hacia Pascua.

Cuando se vive este tiempo especial bajo la óptica de lo religioso, este símbolo de la ceniza recobra todo el esplendor que aparece en las primeras páginas de la Biblia: Dios formó al hombre con el polvo de la tierra.

Y se le recuerda al hombre, sumido en mil negocios, estresado por el trabajo y muchas preocupaciones más, que tiene que vivir esta conversión en todo momento de su vida hasta que vuelvas a la tierra, de la fue hecho.

Por tanto, el hecho de que el miércoles de ceniza vayan tantos cristianos a recibir la ceniza, no es nada nuevo. Todo ser humano siente la necesidad de profundizar en los interrogantes de su existencia y en los motivos de por qué actúa de una u otra forma y confiar en el corazón misericordioso de Dios.

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