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Carta Apostólica de Benedicto XVI

El Papa ha convocado el Año de La fe mediante la carta apostólica “PORTA FIDEI“ (La Puerta de la Fe). Es una carta muy densa de contenido donde, en 15 apartados nos va mostrando el verdadero camino hacia la autentica fe.

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Vigilia Pascual: El Señor ha resucitado, ¡aleluya!

La Semana Santa nos prepara para vivir con intensidad el Triduo Pascual

La razón de esta vigilia no es cuestión cronométrica de acontecimientos que queremos celebrar (la hora de la Resurrección; no se trata tampoco de una "Misa de media noche"). La vigilia es una celebración sagrada que abarca toda la noche. Comenzaba al apagarse las luces del día -por esto comienza con un lucernario) y terminaba en los albores de la mañana siguiente.

Si esa noche de Pascua es una vigilia -no se duerme- es porque, ante todo, es la Noche del Éxodo; la noche en que los israelitas quedaron libres del yugo de Egipto y entraron en la libertad de los hijos de Dios; la noche en la que el mismo Dios "pasó" por medio de ellos, para darles la libertad, arrastrando a la muerte a los tiranos.

El nombre, "Pascua", tiene su origen, pues, en este "tránsito", en este "paso" del Señor. Pero, ¿por qué Israel celebraba, año tras año, esta vigilia nocturna? Era, sencillamente, porque el éxodo de antaño les obligaba a mantener fija su esperanza en otro éxodo. El que Dios hubiera "pasado" interesaba porque era la promesa de otro nuevo "paso", en el que se manifestaría con "mano fuerte y brazo extendido".

 

Algo parecido nos sucede a los cristianos. Cristo ya ha "pasado" de este mundo al Padre, pero nosotros seguimos esperando, seguimos haciendo vigilia, porque aún esperamos su último y definitivo paso. Hemos perdido los cristianos aquel sentimiento de confianza en la vuelta inminente del Señor. Sin embargo, Cristo ha de volver. Y no solamente al final de los tiempos, sino que tiene sentido que sigamos haciendo la Vigilia, porque hemos de estar preparados para la venida de Cristo a nuestras almas: Es una venida sacramental, bajo los signos, pero que es, a su vez, el signo o prenda (pignus gloriae) en el que nuestra fe busca apoyo para nuestra esperanza.

¡Cristo ha resucitado y Cristo va a venir a nosotros! Cuando salgamos esta noche de la celebración de la Vigilia, tenemos que ser testigos de esta Resurrección. El mundo tenía que notar en los cristianos algo diferente al término de la celebración del Misterio Pascual de Cristo. Tenemos que morir -viernes santos- a ese hombre viejo que hay en nosotros y aparecer alegres y serviciales a los demás, porque nuestro SEÑOR HA RESUCITADO. Los primeros cristianos se saludaban, en el día de Resurrección, gritando de alegría: "Aleluya, Cristo ha resucitado".

Tras la celebración del Misterio Pascual hemos de estar alegres, porque ese Paso que se ha cumplido en el Señor Jesús, se va a realizar también en nosotros. Porque con su Resurrección Cristo ha preparado para nosotros un manjar que será nuestro alimento durante este desierto de la vida; porque Cristo resucitado será para nosotros esa Luz que iluminará todas las tinieblas de nuestras vidas.

Participemos, pues, en esta Vigilia Pascual llenos de emoción y alegría, porque tenemos y vivimos la gran Noticia: ¡Cristo ha Resucitado!: ¡ALELUYA!. Y DESPUÉS DE LA Vigilia, vamos a cenar todos juntos para celebrar la venida definitiva del Señor para salvarnos; apúntate a la cena pascual y comparte la alegría de la Resurrección del Señor!

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