Redes

Síguenos en...

 
Carta Apostólica de Benedicto XVI

El Papa ha convocado el Año de La fe mediante la carta apostólica “PORTA FIDEI“ (La Puerta de la Fe). Es una carta muy densa de contenido donde, en 15 apartados nos va mostrando el verdadero camino hacia la autentica fe.

Leer más...
 

Latest JEvents

No events

Recibe la hoja parroquial en tu correo

San Isidro, semilla del Señor que germina

San Isidro es patrono de Madrid y de los campesinos y agricultores españoles. Dice Ángel González Fernández sobre su familia: “Sus padres eran campesinos sumamente pobres que ni siquiera pudieron enviar a su hijo a la escuela. Pero en la casa le enseñaron a tener amor a Dios y caridad hacia el prójimo, a orar y asistir a la Santa Misa y a participar de la Eucaristía.”

Quedó huérfano muy niño, por lo que buscó empleo como jornalero, trabajando para un rico hacendado, en una finca cerca de Madrid. Siendo muy devoto, le gustaba escuchar la Palabra de Dios y acostumbraba a orar frecuentemente. Diariamente asistía a misa en las iglesias de Madrid, y por esta razón llegaba al trabajo después que sus compañeros. Isidro se levantaba muy de madrugada y nunca empezaba su día de trabajo sin haber asistido antes a la Santa Misa. Varios de sus compañeros muy envidiosos lo acusaron ante el patrón por "ausentismo" y abandono del trabajo. El señor de aquellas tierras, fue a observar el campo y notó que sí era cierto que Isidro llegaba una hora más tarde que los otros (en aquel tiempo se trabajaba de seis de la mañana a seis de la tarde) pero que mientras Isidro oía misa, un personaje invisible (quizá un ángel) guiaba a sus bueyes y estos araban juiciosamente como si el propio campesino los estuviera dirigiendo. El caso es que no encontró nada que reprocharle. Los domingos, pasaba largo tiempo en el templo; luego visitaba los enfermos y los pobres, llevándoles toda la ayuda que podía.
Se casó con María Toribia, una sencilla campesina. También ella llevó una vida santa y es llamada Santa María Cabeza. Uno de los milagros atribuidos a san Isidro fue que su único hijo, siendo bebé, cayó en un profundo pozo, y al verlo, los esposos sin poder hacer otra cosa, se arrodillaron a rezar. Luego, ante sus asombrados ojos, el pozo se llenó de agua y la canasta donde estaba el niño flotó hasta sus manos, pudiendo los santos esposos abrazarlo sin haber sufrido daño.

Este santo patrono de los agricultores, cuya fiesta celebramos el 15 de mayo, muere en el año 1130. Sintiendo que se iba a morir hizo humilde confesión de sus pecados y recomendando a sus familiares y amigos que tuvieran mucho amor a Dios y mucha caridad con el prójimo, murió santamente. A los 43 años de haber sido sepultado en 1163 sacaron del sepulcro su cadáver y estaba incorrupto, como si estuviera recién muerto. Las gentes consideraron esto como un milagro. Poco después el rey Felipe III se hallaba gravemente enfermo de muerte. Entonces sacaron los restos de San Isidro y, tan pronto como los restos salieron del templo, al rey se le fue la fiebre. Y al llegar junto a él los restos del Santo, sanó completamente. Tras este acontecimiento, el rey intercedió ante el Sumo Pontífice para que declarara santo al humilde labrador, y por este y otros muchos milagros, el Papa lo canonizó en el año 1622 junto con Santa Teresa, San Ignacio, San Francisco Javier y San Felipe Neri.

Más contenidos

Dí que te gusta...