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Carta Apostólica de Benedicto XVI

El Papa ha convocado el Año de La fe mediante la carta apostólica “PORTA FIDEI“ (La Puerta de la Fe). Es una carta muy densa de contenido donde, en 15 apartados nos va mostrando el verdadero camino hacia la autentica fe.

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La Virgen María es amor

Debemos homenajear a la Virgen con las flores de nuestras vidas

A lo largo del mes de mayo, se elevan cantos a María, la Madre, se celebran cientos de fiestas y actos marianos, para honrar a la Madre de Dios y Madre nuestra. Cada pueblo, cada parroquia, cuida de que a la imagen de la Virgen no le falten flores o velas, que su altar esté adornado y limpio, como expresión del profundo de amor que sentimos hacia ella.


El culto a la Virgen se caracteriza por la veneración y el amor a ella y hacia Cristo, la invocación y la imitación de sus obras y gestos. Son cuatro actitudes del cristiano para que Cristo sea mejor conocido, amado, glorificado y que a la vez sean mejor cumplidos sus Mandamientos. En la imitación del modelo de María, destaca el servicio a los demás, la entrega total al prójimo, ya que Ella fue siempre la humilde Sierva del Señor.

 

"Venid y vamos todos con flores a María" se canta en este mes de mayo. Estas flores son belleza y simbolizan el homenaje a la Madre. Pero, sobre todo, debemos homenajear a la Virgen con las flores de nuestras vidas, con nuestros esfuerzos cotidianos ofrecidos a la Madre, con nuestra alegría compartida con los demás, con nuestras ilusiones depositadas a sus pies, con nuestras oraciones, con nuestros pequeños o grandes actos de amor.

La misión de la Virgen es la de inspirar en nosotros los rasgos espirituales de Jesús. En nuestra vida diaria, experimentamos la presencia de las manos delicadas y amorosas de Nuestra Madre Celestial guiándonos, cada vez que tratamos de que nuestros gestos se parezcan a los de Jesús. La santidad de la Virgen la convierte en modelo de virtudes sólidas y evangélicas ante la comunidad eclesial y ante todos los hombres. Es el perfecto apóstol, el modelo a seguir en el camino hacia el Reino de Dios y una Madre amorosa y protectora, que siempre intercede por nosotros ante Dios, nuestro Señor.

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