Redes

Síguenos en...

 
Carta Apostólica de Benedicto XVI

El Papa ha convocado el Año de La fe mediante la carta apostólica “PORTA FIDEI“ (La Puerta de la Fe). Es una carta muy densa de contenido donde, en 15 apartados nos va mostrando el verdadero camino hacia la autentica fe.

Leer más...
 

Latest JEvents

No events

Recibe la hoja parroquial en tu correo

La Fiesta de la Ascensión del Señor

Frente a Cristo debe doblarse toda rodilla: en los cielos, la tierra y lo que está bajo la tierra.

Quisiera tomar como contenido de esta pequeña reflexión algunos aspectos importantes de esta solemnidad: La celebración, el  significado de “ascensión”, su significado en la iglesia

La celebración:

La fiesta de la  Ascensión del Señor se celebraba años atrás  el jueves de la VI semana de pascua, pero por razones bien pastorales, bien laborales en algunas diócesis es transferido al Domingo VII de Pascua como ocurre en nuestra Diócesis. Esta fiesta está dentro del tiempo pascual que consta de cincuenta días y concluye con la Venida del Espíritu Santo sobre la Iglesia.

El VII domingo del tiempo pascual es  el domingo anterior a la fiesta de Pentecostés,  Ambas son  dos solemnidades muy importantes de la Iglesia, nos hablan de nuestro destino final: ir al Padre como Jesús y de la fundación y misión de nuestra Iglesia Católica. El color litúrgico propio para esta solemnidad es el  color blanco, tanto en el altar como en las vestiduras del sacerdote.

El  significado de “ascensión”:

Los evangelistas describen al final de los evangelios y al principio del libro de los Hechos de los Apóstoles, que Jesús "fue elevado al cielo", por lo que los cristianos repetimos en nuestro Credo: "Subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre". Esta afirmación es un modo de hablar para decir que Jesús se fue al Padre, llevando consigo su naturaleza humana. La ida de Jesús al Padre constituyó nuestro cielo. Jesús, al ir al Padre, no entra en un lugar, sino en una nueva dimensión, en donde no tienen sentido nuestras expresiones: arriba, abajo, subir, bajar… Ir al cielo significa, ir a Dios. En el cielo, iremos a unirnos al cuerpo de Cristo resucitado todos los que aceptamos su salvación.

 

Su significado en la iglesia:

Es San Lucas el que nos narra este acontecimiento tan significativo de importante para los cristianos. La fiesta de la Ascensión no nos habla de un alejamiento de Cristo, sino de su glorificación en el Padre. Su cuerpo humano adquiere la gloria y las propiedades de Dios antes de encarnarse. Con la Ascensión, Cristo se ha acercado más a nosotros, con la misma cercanía de Dios. Es también una fiesta de esperanza, pues con Cristo una parte, la primicia de nuestra humanidad, está con Dios. Con él, todos nosotros hemos subido al Padre en la esperanza y en la promesa. En la Ascensión celebramos la subida de Cristo al Padre y nuestra futura ascensión con él. Al celebrar el misterio de la Ascensión del Señor, recuerda que EL CIELO ES NUESTRA META y que la vida terrena es el camino para conseguirla.

 

La ascensión es la fiesta de la entronización de Cristo. Subir al cielo y sentarse en Su trono a la derecha del Padre. Significa que Jesús ha transcendido a todas las limitaciones de este mundo y está con Dios. Significa que en Jesús, todos los hombres que creen transcienden también porque somos su Cuerpo.  Dos matices significativos. Primero,  Jesucristo ejercita ahora soberanía sobre los suyos, dándoles la gracia para llevar a cabo su misión en este mundo.  A través de ellos su presencia se hace presente en la tierra. Y segundo, esta verdad es el fundamento de la nueva vida de los Apóstoles.

 

Finalmente, a modo de  conclusión, esta misma experiencia del Señorío de Jesús es expresada por Pablo quien nos dice que Cristo se elevó por encima de todo. Señor “Kyrios”.  “puso todas las cosas bajo sus pies”.  Frente a Cristo debe doblarse toda rodilla: en los cielos, la tierra y lo que está bajo la tierra (Cf. Flp. 2,9).

Más contenidos

Dí que te gusta...