Redes

Síguenos en...

 
Carta Apostólica de Benedicto XVI

El Papa ha convocado el Año de La fe mediante la carta apostólica “PORTA FIDEI“ (La Puerta de la Fe). Es una carta muy densa de contenido donde, en 15 apartados nos va mostrando el verdadero camino hacia la autentica fe.

Leer más...
 

Latest JEvents

No events

Recibe la hoja parroquial en tu correo

Vida en Comunidad

La comunicación cristiana de bienes es hacer partícipes a los demás de ellos por impulsos de la caridad

En este mundo actual y con el escenario económico y social que nos rodea, se hace más necesaria la comprensión evangélica de la comunicación cristiana de bienes, que debe ser una exigencia para todos y todas.

La comunión cristiana de bienes entre hermanos y hermanas en la Iglesia ha jugado un papel predominante desde su origen. Y sin ella es difícil manifestar la transformación de la fe y el conocimiento del Evangelio, tampoco es posible completar la transmisión del mensaje cristiano. Este modelo de vida tiene relación con todas las dimensiones fundamentales de la evangelización, en lo que se refiere al servicio y a la comunión. La Doctrina Social de la Iglesia ha hecho mención del tema en varios documentos: Rerum Novarum, Quadragesimo anno, Mater et Magistra, Pacem in Terris, Gaudium et Spes, Presbiterorum ordinis, y en encíclicas postconciliares, a destacar la Populorum Progressio y la Sollicitudo Rei Socialis.

 

Es importante que se viva el hecho de compartir los bienes desde una dimensión eucarística, donde la comunicación cristiana de bienes y el compartir tienen su lugar original y propio y se pone de manifiesto la comunión de Dios con las personas haciendo realidad el proyecto de comunión con los pobres. De esta manera, celebrar la eucaristía lleva consigo la exigencia de la comunicación de bienes y, si no se da, hay un verdadero desprecio a la Iglesia y a la fraternidad significando no tener en cuenta a los hermanos y hermanas ni sentir las necesidades de los pobres. Por tanto, es no compartir con ellos lo que se tiene y lo que se es.

Podemos partir de la revelación de la Sagrada Escritura, con numerables ejemplos de poner en común los bienes poseídos, donde las primeras comunidades cristianas por la unión en la fe y al ser llamados a la misma salvación, se sentían con la necesidad de poner en común los bienes poseídos y compartirlos, nos encontramos con un ejemplo claro en el libro de los Hechos de los Apóstoles: ”La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo era común entre ellos” (Hch. 4,32).

Este ejemplo muestra cómo el amor fraterno vivido en comunidad cristiana ha de ser visible y puede ser reconocido por todo hombre y mujer; y ha de ser mostrado con obras como las de Jesús, como bien nos lo decía Santa Teresa de Jesús: “obras son amores y no buenas razones” porque el que ama de verdad, ama con obras y una muestra inevitable de su amor profundo es la comunión, poner a disposición de la comunidad lo que tiene y saber compartir la vida. Esa es una manera práctica de mostrar la fuerza de sentirse un solo corazón y una sola alma porque el haber sido salvados por Cristo nos empuja a todos a poner todo en común.

Esta misma preocupación la muestran algunos Padres de la Iglesia, como San Basilio, San Juan Crisóstomo, San Ambrosio y San Agustín, cuando han profundizado en la teología que lleva consigo el compartir los bienes, refiriéndose en concreto a los bienes materiales de este mundo, a la vez que pedían actitudes concretas ante ellas. Para ellos, la comunicación cristiana de bienes consiste en hacer partícipes a los demás de ellos por impulsos de la caridad.

Más contenidos

Dí que te gusta...