Redes

Síguenos en...

 
Carta Apostólica de Benedicto XVI

El Papa ha convocado el Año de La fe mediante la carta apostólica “PORTA FIDEI“ (La Puerta de la Fe). Es una carta muy densa de contenido donde, en 15 apartados nos va mostrando el verdadero camino hacia la autentica fe.

Leer más...
 

Latest JEvents

No events

Recibe la hoja parroquial en tu correo

Bautismo del Señor

Cada cristiano debe reconocer la grandeza de pertenecer a la familia divina

Cristo, para sentirse solidario hasta el extremo con su pueblo, se somete a un rito de purificación, aunque él personalmente no tuviera pecado. En la celebración del bautismo del Señor debemos reconocer la humildad, la sencillez, la solidaridad de Cristo con todos los que intentamos alejar de nosotros el pecado y la maldad y, sobre todo, debemos reconocer la manifestación de su identidad divina.

En el bautismo de Cristo aparece la triple relación con Dios: el Padre le llamó Hijo y el Espíritu Santo descendió sobre Él. Por medio del bautismo nosotros entramos en la “familia” de Dios: somos adoptados como hijos de Dios Padre; como consecuencia, somos hermanos del Hijo, Cristo; y somos templos del Espíritu Santo. Desde este momento, la vida divina, la vida que corre entre las tres divinas personas, corre en nosotros. El Papa San Gregorio Magno decía a los cristianos de entonces:“¡Cristiano, reconoce tu dignidad!”.

Pertenecer a la familia Divina es una grandeza para nosotros. Cada bautizado debe reconocer su grandeza. Lo malo es que muchos cristianos no se dan cuenta de esta realidad y mucho menos se comportan según esta dignidad. Si nos diéramos cuenta de lo que somos como cristianos, ¡cómo cambiaría nuestra vida!

Por medio del bautismo se da una misión a cada cristiano. El bautizado es un hombre en quien se manifiesta el Dios trinitario, en virtud de la relación personal que mantiene con cada una de las personas divinas. En el bautismo de Jesús,se manifestó la misión mesiánica de Cristo, pues fue ungido con el Espíritu Santo. El bautismo cristiano da una misión a cada bautizado. Su misión es reproducir en su vida la imagen de Jesucristo, quien murió y resucitó por nosotros. El cristiano tiene que ser OTRO CRISTO en la sociedad.
No podemos imaginar una misión más sublime que esta. Es el ideal más alto. Es como si nos dijeran que tenemos que escalar el monte más alto de la tierra, el Monte Everest. Cada uno de nosotros tiene que escalar el “monte espiritual” más grande que hay: la imitación de Cristo. Cristo es tan rico en virtudes, en gracias y cualidades,que ninguna persona es capaz de agotar o imitar las inmensas riquezas de Cristo. Por eso, cada uno tiene que imitarlo según su vocación, según su estado y condición de vida: el casado y la casada de una manera, el célibe de otra manera, la soltera de otra manera, el religioso de otra manera, el político de otra... Lo maravilloso es que cada persona es única e irrepetible y tiene la misión de imitar a Cristo también en una manera única e irrepetible, pero con un único objetivo: que el Reino de Dios se haga presente entre nosotros, el Reino de Paz, Justicia y Amor.

Más contenidos

Dí que te gusta...